lunes, 20 de enero de 2014

Beethoven y el chavo del 8

 

Tengo que confesar que tardé mucho tiempo pensando en si era buena idea escribir este post o no. Al final, creo que es adecuado, sobre todo porque ya he hablado sobre lo importante que es la memoria asociativa en la percepción musical y las malas jugadas que nos puede hacer a la hora de apreciar música. El caso que comento en este post es para mí, el más lamentable de todos los ejemplos donde la apreciación musical se ve torcida por un elemento circunstancial ajeno a la pieza escuchada.  El caso es el señalado en el título y estoy seguro que la mayoría de los lectores sabe de qué se trata.

 Seis variaciones Op.76 de L.v. Beethoven
En 1809, Ludwig van Beethoven compuso unas variaciones para piano sobre un tema original. En 1811, Beethoven volvió a utilizar este pequeño tema original como base para uno de los temas de música incidental que compuso para la obra de teatro Die Ruinen von Athen (Las ruinas de Atenas).  En la trama de Las ruinas de Atenas, se indica un conflicto con el imperio turco y ese pequeño tema de 1809  es utilizado para una marcha que refiere a esta cultura. Al tema orquestal se le da el nombre de “Marcha turca” y es justo la melodía de esta marcha  la que, a raíz de versiones reducidas al piano y otros instrumentos se popularizó hasta convertirse en uno de los éxitos meméticos más importantes del compositor.

En el año 1970, un músico francés llamado Jean-Jacques Perrey, quien fuera un pionero en el uso de sintetizadores, realizó una “composición” que utilizaba de base la famosa Marcha turca de Beethoven. “The elephant never forgets" (esta pieza de música electrónica) podría haber sido un tema que pasara desapercibido por muchos; sin embargo, las circunstancias se dieron y tal tema terminó siendo el tema musical de un programa cómico mexicano, el cuál como todos sabemos, tuvo un éxito inigualable. La melodía ha pasado a ser, por lo menos en Latinoamérica, simplemente el “tema del chavo”. 

"The elephant never forgets" del álbum Moog indigo

Ese fue el camino histórico recorrido por la melodía Beethoveniana.

Ahora hago un rápido paréntesis, ya que es necesario explicar un detalle. La manera en cómo analizo este fenómeno está enraizada en los conceptos de memética (nada profesional, solo utilizo la idea esencial de la teoría). Utilizo el enfoque de memética, en el  sentido más amplio y tal vez más cercano  al original establecido por Richard Dawkins en El gen egoísta.  Es decir, un meme es una unidad de información cultural, que se replica y transfiere entre la población humana,  a semejanza de un gen (o un virus, o cualquier unidad con información genética) que se replica a lo largo del tiempo. Al igual que la información genética, algunos memes triunfan y permanecen, mientras otros desaparecen. También a semejanza de los genes, los memes pueden “mutar” haciendo cambios en su estructura, esto puede ser favorecedor o dañino a su capacidad replicadora.  Al extender el concepto de selección natural a los memes, donde los “más aptos” son los que permanecen, la semejanza entre genes y memes se va haciendo más difícil. Sin embargo, es sabido que hay memes (información cultural) que se mantendrán y se distribuirán a más personas  que otros, debido a circunstancias imposibles de establecer con exactitud. La música es información cultural y puede ser examinada con esta perspectiva. Dada esta explicación, regresamos al tópico principal.

Como vemos, este meme (la melodía de Beethoven) sufrió cambios. La creación de Jean-Jacques Perrey, que podría ser considerada como una especie de “meme mutado”,  es el proliferado en la  mayor parte de la población mexicana (tal vez latinoamericana). No olvidemos que este meme mutado sigue conteniendo información cultural que viene desde la mente de Beethoven (la melodía en abstracto) y no puede ser separado como algo totalmente distinto. Este hecho por sí mismo no justificaría que yo escribiera una larga entrada en mi blog, ya que la modificación y recortes de melodías a lo largo del tiempo es algo muy natural. El problema es que en este caso la información cultural que más pesa en este “meme mutado” no es Beethoven, no son los turcos… sino un personaje cómico inventado más de 150 años después, que nada tiene que ver con la obra del compositor.

El resultado es evidente: gran parte de la audiencia de habla hispana no puede escuchar la Marcha turca sin que el chavo del ocho venga a la mente como parte de la melodía que están escuchando. No sólo eso, también es aceptable incluso hacer comentarios bromistas al respecto; asimismo se dice con naturalidad que “Beethoven compuso el tema del chavo” y de hecho, he percibido que la visión general al respecto es de un “qué curioso” y ya.  Pero para alguien que gusta de analizar las cosas con detenimiento y que además es un amante de la música clásica, no todo es tan simple.

El siguiente paréntesis personal es sobre apreciación musical. Supongo que cada quien tiene su manera de apreciar la música. En lo particular, disfruto de la música clásica como lo que es, un trabajo artístico. Una parte de la apreciación de la obra de arte, no solo es disfrutar de la estética o de las sensaciones producidas, uno trata de meterse en la mente del creador. Al fin y al cabo, el producto artístico es un “pedazo” de la mente (otros más románticos dirían el “alma”) del artista. Una configuración fijada de técnica, ingenio, ideas, sensaciones, emociones, intenciones, etc… eso es la obra y nosotros de espectadores nos metemos en su mundo y lo disfrutamos. Nosotros intentamos hacer una especie de “empatía mental” con el artista. Pero todos nosotros tenemos nuestra propia historia, nuestros propios sentimientos, conocimientos y sesgos; los cuales nos pueden acercar o alejar de la apreciación de la mente del artista.

En el caso que estamos tratando aquí, podríamos preguntarnos ¿En qué consiste exactamente esa porción de mente que Beethoven nos brinda en la marcha turca? No podemos decirlo con exactitud, ya que todos percibimos de manera distinta al artista a pesar de que todos estemos buscando la empatía mental con la misma obra. Pero algo es seguro: la marcha turca como creación de Beethoven no tiene nada que ver con el chavo del ocho (ya que Beethoven nunca lo tuvo en la mente). No obstante, eso sigue siendo la percepción de un público mexicano que no puede separar ambas ideas: escuchan la marcha y el chavo viene a la mente (memoria asociativa). Ya que la mente del oyente está insertando como predominante, una información cultural ajena a la obra original (el meme del chavo), aquella empatía mental con el artista (Beethoven) se pierde y  entonces, la apreciación artística no es posible. Es de esa manera en que concluyo que este segmento de la audiencia mexicana es incapaz de apreciar la Marcha turca de Beethoven (aún escuchándola), porque el fuerte sesgo de la asociación impide una empatía coherente con la obra auténtica. El verdadero meme de Beethoven en realidad no llega a tantas personas como parece. 

Quiero aclarar un par de cosas. Primero: no pretendo decir que el público esté mal, o sea un inculto, irrespetuoso, ignorante, etcétera; sino hacer entender que a mi parecer, este es un fenómeno natural (memética), que por mero azar llegó a este punto. Triste, pero así pasó. Segundo: no pretendo decir que ni un solo mexicano podrá disfrutar de la obra de Beethoven. Estoy seguro de que por ejemplo, todos los músicos pueden disfrutar musicalmente de la Marcha turca de Beethoven, puesto que la formación musical puede eliminar cualquier sesgo obstaculizador que por circunstancias (haber nacido en México y haber visto el chavo) hayamos adquirido. La música tiene su propia estética en su condición de música absoluta también y esa es independiente de cualquier circunstancia extra-musical, ya sea de origen o posterior (como en este caso). Así, cualquiera puede llegar a apreciar a Beethoven en la famosa melodía. Pero un oyente estándar, no acostumbrado a la música clásica, escuchará comedia, recordará su infancia, sonreirá y comentará que Beethoven la compuso sin querer queriendo.

Es por eso que cuando veo un comentario de esa índole en un video de Youtube de la pieza, a mí no me parece nada gracioso; me parece triste, pero estoy perfectamente consciente de que esta reacción no la comparten muchos. La gran mayoría lo encuentra gracioso y otra parte se molesta, porque tal comentario les parece degradante hacia la obra. Para mí, es lamentable simplemente porque el Beethoven de la Marcha turca ya no llegó a estos oyentes. No es la culpa de las personas, fue simplemente la “suerte” de la obra que le llevó por ese camino memético.

Sé que hay varios otros ejemplos, donde la apreciación de melodías de música clásica ha sido afectada por factores circunstanciales ajenos a las obras. Pero creo que no hay ejemplo que yo lamente más que el que acabo de describir.


Detalles personales que tal vez interese saber:

  • Die Ruinen von Athen, la obra que contiene los temas incidentales que compuso Beethoven, es una de mis obras favoritas del compositor. Me parece que ha sido bastante olvidada y que merece más difusión. Fue la estima que le tengo a la obra uno de los factores que me inspiró a escribir este post.
  • Aunque como cualquier mexicano, yo también vi el chavo del ocho, tengo la impresión que tal programa no marcó mi vida de la manera en como marcó la de muchos otros. Estoy seguro que lo disfruté y reí con él cuando era niño, como con muchos otros programas, pero nada más. Aparentemente muchos continuaron el consumo de este programa mucho más allá de la niñez,  ya que muchos adultos parecen adorar al personaje; pareciéndoles simpático hasta adoptar las líneas del programa en la vida real. Más allá que un viejo programa cómico para niños, el chavo no representa nada más para mí y no me animaré a dar mi opinión sobre el programa en sí porque sé que para algunos la imagen del chavo es poco menos sagrada que la virgen de Guadalupe.

Obviamente vamos a terminar el post con música y qué mejor música, que el ejemplo tratado aquí. Esta es la Marcha turca de Las Ruinas de Atenas, aquí podemos escuchar a Beethoven, aunque muchos, lo que escucharán, será el tema del chavo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Acerca del término "Música clásica"


En el transcurso de una semana me tope unas tres veces con el viejo dilema del término "música clásica". Que si es correcto, que si deberíamos cambiarlo, que solo se entiende un período musical... etcétera.

Personalmente yo no tengo ningún problema en considerar música clásica a todo el conjunto de música académica. Entiendo que la mayor parte de los amantes de la música clásica están de acuerdo. Sin embargo, no falta alguien que mencionará que tal término está mal empleado "porque música clásica se refiere a únicamente el periodo clásico". La razón por la cual sigue sucediendo esto no me queda clara, pero tengo la sospecha de que esto sucede porque los músicologos, los expertos y los historiadores quienes de hecho ya entienden perfectamente la popular significación actual de "música clásica", siguen mencionando (fuera del terreno especializado) que "de hecho el término música clásica está mal, porque hace referencia a sólo un periodo musical, llamado clasicismo". Con eso basta para abrir suficiente discusión.

¿Saben a qué me recuerda esto? A mis lecciones de física clásica en la escuela. Yo podría todo el tiempo estar alegando que cuando preguntan ¿cuál es tu peso? están usando mal los términos... porque lo que quieren saber en realidad es tu masa.

El debate no termina ahí. Quitarle la exclusividad del término a la música de Mozart y Haydn es relativamente sencillo, pero la cosa se complica cuando no se piensa en "música clásica" como un concepto completo, sino como un sustantivo: música, más el adjetivo "clásica". Entonces se vienen comentarios como: "pero la música clásica es la que perdura en el tiempo", "¿a qué le llamamos algo clásico entonces?", "Una canción de pop o rock de hace décadas que aún se escucha hoy, es un clásico", "clásico es lo que se considera un modelo a seguir". Para estas personas debe resultar bastante incómodo entonces, escuchar la denominación Música clásica contemporánea; ya no se diga pensar en que hoy se puede estrenar una obra nueva de música contemporánea ¡siendo ya clásica! A estas alturas creo que con tantas definiciones de clásico, esta discusión de ¿cuál es la verdadera música clásica? sería interminable. Mantengo entonces mi postura de considerar "Música clásica" como un concepto completo, independiente de lo que diferentes personas consideren "clásico".

No voy a mentir, también me he puesto a pensar qué otro nombre más adecuado podría utilizarse para la música clásica. Sin embargo, creo que ninguna de las opciones que se han propuesto ofrece más seguridad que cuestionamientos:

  • Música seria, música docta. Esto parecería la cúspide de la presunción. Si llamándole música clásica, muchos aseguran que hay demasiado elitismo, esnobismo y enajenación al público general, no quiero ni imaginarme como sería la imagen de la música clásica si estos dos apelativos fueran más comunes.
  • Música culta. Además de sonar bastante pretencioso también, pienso que el debate se desviaría a "¿A poco la música tradicional no es parte de la cultura también?". Creo que el adjetivo culta, viniendo de cultura, sería aún más problemático que "clásico".
  • Música académica. Además de sonar para el público general... como diría Homero Simpson: "¡Aburrido!"; este término (que es de los que más uso, de hecho) no muestra las cualidades más importantes de la música clásica. Se entiende que es seria y que sigue normas, pero pareciera que no debe disfrutarse, solo estudiarse.
  • Música de concierto. ¿En serio? ¿Esto sería algo más específico que música clásica?
  • Música de arte. Hasta acá alcanzaría a escuchar el grito de muchos artistas-músicos contemporáneos (no pertenecientes a la música clásica) que estarían en desacuerdo con tal apelativo.  
  
Lo más probable es que poco a poco se generalice aún más el uso de "música clásica" hasta el punto en que ya no existan tantos cuestionamientos sobre si es correcto o no el término. Tal vez es solo cuestión de evolución de la lengua o tal vez nos estamos metiendo en terrenos que no tienen tanta importancia para disfrutar de la música.

martes, 5 de noviembre de 2013

Un año como administrador de "Musica Clasica"

 
¿Cómo sucedió? No lo sé.  Supongo que se dieron las circunstancias y de repente me encontré compartiendo música y un poco de conocimiento en una página de facebook.  Tuve la suerte de no tener que “empezar de cero”, puesto que la página Musica Clasica tenía ya más de 10 000 miembros cuando fui invitado para ser creador de contenidos en la página (es más cómodo decir administrador, por eso es que prefiero este apelativo). Tenía una idea de cómo podría funcionar, gracias a haber sido seguidor de la página No puedo vivir sin música clásica desde hace tiempo; pero a pesar de ello, ser administrador fue algo nuevo para mí. Poco a poco fui aprendiendo el funcionamiento de todo esto y hoy, después de un año, definitivamente tenemos una página con más miembros, más viva y más entusiasmada.

Lo interesante de una página de facebook es que es totalmente abierta a quien quiera darle me gusta. Eso significa que tenemos un grupo sumamente variado y cada miembro tiene su propia manera de disfrutar de la música clásica. Tenemos una gran gama de seguidores, desde los músicos profesionales, quienes seguro tienen más conocimientos que los administradores, hasta  los adolescentes que vienen de escuchar las cuatro estaciones de Vivaldi por primera vez (por ejemplo) y se sienten curiosos.

Probablemente lo más difícil es tratar de balancear publicaciones adecuadas a tan diversa audiencia. Aumentemos a eso, que tratamos de abarcar diversas épocas y géneros; es decir, considerando como música clásica a la llamada música académica, seria, docta o de concierto (no sólo la correspondiente al periodo clásico). Afortunadamente, parece que todo va marchando bien. Es agradable recibir comentarios positivos sobre las publicaciones, sobre todo porque somos melómanos publicando para melómanos y lo hacemos por amor al arte y nada más.

Como cualquier lector de este blog sabe, una parte que personalmente me importa es la difusión de la música clásica a nueva audiencia, es por eso que eventualmente trato de dar ciertas “ayudaditas” para acercar música a nuevos oyentes. También me gusta presentar obras de compositores menos conocidos; en esos casos también sé que debo presentarlos con algo de información para que sea más interesante. Algo que no podemos negar, es que una de las mejores herramientas para  introducir a un nuevo oyente o un nuevo compositor son los poemas sinfónicos, o bien, música programática, donde se pueda explicar la historia, la inspiración o cualquier material extra-musical en el que se base una obra. Es por eso que trato (hasta donde me da el tiempo) de presentar esta clase de publicaciones.

Pienso que ser creador de contenidos en una página así, me ha dado la oportunidad de aportar algo a la comunidad de facebook. Sobre todo después de pasar largo tiempo analizando los por qués de la falta de apreciación por la música clásica y tratando de discernir sobre los caminos que no se deben de tomar para mejorar la situación. Puedo decir que sigo aprendiendo mucho al respecto en base a la respuesta del público. También parece haber razón para estar optimistas ya que hay escuchas muy curiosos y completamente abiertos a adentrarse en este mundo a pesar de que la música clásica es algo muy diferente a la música "normal".

Espero poder seguir en estas labores. Ya sé que he descuidado un poco este blog, pero espero pronto poder añadir más cosas.



Sin más por el momento, envío un cordial saludo a mis lectores y seguidores.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Actualidad y planes de este bloguero

Quise escribir esta entrada en el blog, únicamente para tener al tanto a los lectores sobre mis actividades como blogger.

Después de poco más de un par de años escribiendo en Clásico observador en mundo cotidiano, me he dado cuenta que he abordado bastantes temas sobre mi preocupación principal: la falta de apreciación por la música clásica.

Por momentos tengo la sensación de que estoy agotando los temas sobre los cuáles escribir, pero seguramente habrán noticias sobre lo que alguien está haciendo para promover la música de concierto o bien, algún dato curioso que ronde por internet al respecto. Estos elementos siempre me dan tema para escribir. Pero existen también otros temas que me interesan mucho, de los cuales, el más importante es el cómo se llegó a esta crisis del gusto; es decir, cómo se fue dejando a un lado la música clásica en favor de la música popular. Sin embargo, todavía me encuentro en proceso de recopilar suficiente información para poder exponer y explicar con comodidad los puntos principales de este fenómeno, que como sabemos: sucedió en el siglo XX, el mass media y la grabación de música tienen mucho que ver al igual que el distanciamiento entre los compositores serios y las demandas musicales del público. Seguramente se generarán varios posts en el blog en cuanto haya redactado sobre el tema.

Por otro lado, tengo que mencionar que he estado relativamente activo como uno de los administradores en una página de Facebook llamada "Musica Clasica" cuya imagen actualmente es:



y el link lo pueden encontrar aquí.


En la página se reúnen diversos amantes de la música clásica y lo que más hacemos es compartir música y demás memes musicales que ronden por allí. Escribo brevemente sobre obras y compositores, compartimos información, etcétera.

Es justamente gracias al buen resultado que ha tenido la página, que he decidido empezar otro blog (aun no tengo ni el título, pero lo informaré aquí y en mi facebook en cuanto lo tenga) donde comparta mis anotaciones personales sobre compositores, obras, estilos y demás cosas que tengan que ver con música clásica. Es decir, un blog donde comparta las anotaciones que hago en la página de facebook (y más cosas, seguramente). De esta manera podré explayarme mejor que en un post de facebook y mis publicaciones quedarán mejor organizadas para ser releídas.

En eso estamos y eso pretendemos... Sin más por el momento, agradezco a todos mis lectores y mis seguidores en facebook que me dan ánimos para continuar en esta labor de blogger, comentador y divulgador de música clásica.

Un saludo cordial para todos.